Más acción y cero discriminación en el derecho a la salud

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Por: Nancy Amado Soto

Se proclama el “28 de Mayo, como día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer” en la reunión de integrantes de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales Reproductivos realizada al terminar el V encuentro Internacional sobre salud de la mujer, en Costa rica en Mayo de 1987.

Desde entonces, se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer con el propósito de reafirmar el derecho a la salud como un derecho humano de las mujeres al que deben acceder sin restricciones o exclusiones de ningún tipo, y a través de todo su ciclo de vida.

Se establece en el artículo 12 de la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979), los Estados Partes se comprometen a “adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia”.

Sin embargo pareciera que no son suficientes las leyes, los tratados, los días internacionales, así como programas, proyectos y acciones para garantizar el derecho a la salud. Empecemos por conocer un poco más de que es el derecho a la salud, fue establecido primero por la Constitución de la Organización Mundial de la Salud OMS (1946) que estipula: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano.”

  • El derecho a la salud significa que los Estados deben crear las condiciones que permitan que todas las personas puedan vivir lo más saludablemente posible. El derecho a la salud no debe entenderse como el derecho a estar sano.
  •  El derecho a la salud significa que los gobiernos deben crear las condiciones que permitan a todas las personas vivir lo más saludablemente posible.

Así que el derecho de la mujer a disfrutar del más alto nivel de salud debería asegurarse a través de toda su vida en igualdad con el hombre. Las mujeres se ven afectadas por muchas de las mismas condiciones de salud que los hombres, (algunos factores determinantes agua, saneamiento, alimentos, nutrición, vivienda, condiciones sanas en el trabajo y el medio ambiente, educación, información, etc.) pero ellas las sufren de manera distinta. La frecuencia entre las mujeres de la pobreza y dependencia económica, la experiencia de violencia, actitudes negativas hacia las mujeres y niñas, discriminación racial y de otras formas, el poder limitado que tienen muchas mujeres sobre su vida sexual y reproductiva y la falta de influencia en la toma de decisiones son realidades sociales que tienen un impacto adverso en su salud. La buena salud es esencial para tener una vida productiva y plena y el derecho de todas las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud, en particular su propia fecundidad, es básico para su logro.

 La equidad en salud debe tener en cuenta las necesidades diferentes de mujeres y hombres. Hasta ahora, las mujeres han visto y vivido que su cuerpo, su sexualidad y los procesos de salud y enfermedad les son “expropiados”. El discurso médico le dice lo que es prohibido, lo malo, lo bueno y lo correcto y lo incorrecto. El Estado tiene el deber de aplicar también en este sentido la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, así como la legislación más reciente que atañe específicamente al problema de las mujeres.

Es evidente que no hay un cumplimiento a lo establecido en diversos instrumentos nacionales e internacionales, el poco o nulo conocimiento en los derechos sexuales y reproductivos, limita su exigibilidad lo hemos visto en diversos casos de mujeres que han tenido que llevar a cabo la labor de parto afuera de los hospitales, la criminalización del aborto, los índices de cáncer cérvico uterino, es la atención a la salud sexual, el disfrute de la intimidad, así como el conocimiento y ejercicio del resto de los derechos sexuales y reproductivos, garantizan que la mujer disfrute de una vida saludable y plena.

 El derecho a la salud mental es más que la mera ausencia de los trastornos mentales, sin embargo se ve mermado por factores psicosociales los trastornos que se producen como consecuencia de hechos traumáticos que vivimos por el hecho de ser mujeres, tales como la violencia de género, los feminicidios, el acoso sexual, la inseguridad en la movilidad social, los prejuicios, estereotipos y el estigma varían de acuerdo al contexto social, cultural y económico, afectando la forma de vida de las mujeres.

Te invitamos a conocer más del tema en Charla-Taller Itinerante “Derecho a la Salud Integral”, el sábado 28 de junio a las 16:00 hrs. con el tema Derecho a la Salud, Salud Mental y Trastornos Mentales, que brindará Colectivo Trascendiendo en Museo Casa de la Memoria Indómita.

Informes

FB: Colectivo Trascendiendo-Oficial

Trascendiendo.resilencia@gmail.com

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