CdMx: Criminalizando la pobreza.

“A pesar de existir organismos especializados en el tema de la discriminación en la Ciudad de México, la misma discriminación y criminalización sistemática contra los sectores marginados económicamente ha sido una constante, sino, la misma norma del gobierno de la ciudad”.

“75 millones serán para evitar que se metan los ambulantes,los vagoneros y esta plaga de los bocineros”

Joel Ortega Cuevas, director del STC Metro sobre el aumento a la tarifa.

Por: Jorge Aguilar

Tenemos, por un lado, a un Gobierno del GDF que sonriente firma acuerdos que le comprometen institucionalmente a diseñar y ejecutar sus políticas con una perspectiva que busca el combate a la discriminación.  Sin embargo, la discriminación y criminalización sistemática contra los sectores marginados económicamente ha sido una constante, quizá uno de los ejemplos más visibles es la campaña que busca generar repudio a las personas que se dedican al comercio informal en el Sistema de Transporte Colectivo Metro: las y los vagoneros.

La estrategia represiva del gobierno de la CdMx ha sido clara desde hace meses, más aún cuando el tema se usó como caballito de batalla para justificar un nada democrático aumento en la tarifa del metro. Incesantemente la promesa de “retirar a los vendedores ambulantes” fue repetida por autoridades del sistema y medios de comunicación para hacer ver a los millones de usuarios del transporte que había un beneficio (en una primer lectura) detrás del 66% más que a partir de diciembre tendrían que pagar.

Y por supuesto, es sumamente incómoda una bocina a todo volumen reventando los oídos de cualquier obrero, ama de casa o estudiante mal comido que regresa cansado a su hogar; esa molestia ha sido utilizada demagógicamente para legitimar una política represiva, discriminadora y criminalizante del “trabajo informal” por parte de las autoridades gubernamentales.

Qué fácil es para el gobierno perseguir a toletazos a los 600 mil ambulantes que, según ellos, afean a la modernísima ciudad de izquierda en que vivimos. Qué fácil es decir que “los usuarios no los quieren” y echar a la calle a los que se estima son más de 25 mil vagoneros. Qué fácil es para el gobierno criminalizar y generar discursos de odio para luego irse a cenar a un restaurante de Polanco y despilfarrar en lujos pagados por las mayorías mientras los vendedores, empujados por el desempleo, tienen que trabajar diario vendiendo pepitas, cantando melodías pasadas de moda o pintándose la cara de payaso para que sus hijos e hijas tengan algo para comer.

De un momento a otro todos los comerciantes ambulantes pasan a ser delincuentes a ojos de todos y deberán ser sancionados duramente por el hecho de ejercer su derecho a trabajar en medio de una dinámica económica que les ha empujado al desempleo y marginación.

Llaman la atención las decenas de voces gubernamentales que buscan perseguir a las personas pobres que sobreviven en el subterraneo pero nunca a esa delincuencia de “cuello blanco”, ni a las mafias de narcotraficantes coludidas con las autoridades, ni a los que su ineptitud les volvió asesinos y ahora dirigen el mismo STC,  ni a los defraudadores que viven de concesionar lo público a los empresarios de manera irregular como varios delegados que podríamos nombrar. No, eso no ocurre, la persecución siempre va encaminada a esos ciudadanos cuya necesidad económica y desempleo les orilla a salir a las calles.

La estrategia represiva y criminalizadora del Gobierno del Distrito Federal es casi idéntica a la que se aplica contra los centenares de maestros y maestras desalojados violentamente del Zócalo y luego de Revolución por exigir derechos laborales. Traspapelada entre argumentos institucionales y mediáticos que les tachan de “huevones”, “paleros”, “parásitos” e “incómodos”, se encuentra una obvia “limpieza social” racista y clasista contra quien sale a defender sus trabajos y sus vidas.

Cartel de la campaña contra el comercio informal que llegó de la mano con el aumento a la tarifa del STC.

Ese es el gobierno que habla sobre No-Discriminar pero coloca carteles en los andenes y trenes con un signo de negación sobre una persona, discúlpenme ustedes si no les parece, pero eso me figura una clara señal fascista terrible. Adorna la construcción también una metáfora bárbara y torpe: “Si no les compras, desaparecen”. Como si cerrando los ojos y teniendo buenos deseos la pobreza, marginación, desempleo y carencias sistemáticas de millones desaparecieran.

Según datos del INEGI, el 60% de la población económicamente activa se encuentra en el “sector informal”, eso significa que casi 30 millones de personas salieron a trabajar en condiciones precarias, sin acceso a la seguridad social y ahora en el DF, bajo el creciente estigma de la discriminación y criminalización de un gobierno que le hostiga, detiene, extorsiona y ninguna solución ofrece.

¿Qué tanta distancia hay entre el discurso de Ortega, el GDF y los medios de comunicación llamando plaga a un grupo de personas con el discurso que ofrecía Hitler a las masas cuando se refería a las poblaciones exterminadas durante el holocausto o la “Radio Mil Colinas” que promovió el genocidio de la “plaga Tutsi” en Rwanda?

En definitiva una bocina a todo volumen en el metro es molesta, pero definitivamente un discurso de odio no es la solución.

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2 comentarios en “CdMx: Criminalizando la pobreza.

  1. Estimado Jorge Aguilar, me queda claro que no usas el trasporte público y que estas a favor de las 11 mafias que controlan el comercio ilegal del metro, y que además no has sido victima de algún robo o agresión por parte de estas personas como muchos lo hemos vivido ya varias ocasiones, también me queda claro que no has notado que la mayoría de los vendedores tienen una edad promedio de 20 años en la cual debérían estar estudiando, y si su otra opción es de robar, pues tu estas fomentando en que no se vuelvan en personas productivas, claro no es nada fácil trabajar pero almenos yo no opte por no ser un ladron y vaya que empece sin tener nada!!! no estoy en contra de que vendan pero el metro no es un lugar para gritar y vender, para ello hay otros espacios…. y si crees que cualquier persona puede ponerse donde sea a vender, “OFRECE LA CALLE DONDE VIVES” como lugar para que se pongan a vender…. te aseguro que después de una semana que no te dejen descansar y que te agredan…. estarás como tú dices “Criminalizando la pobreza” porque le hablaras a una patrulla para que se los lleve, o me equivoco??? hay muchas de vivir sin tener que robar !!! te lo aseguro sólo es cuestión de que uses el cerebro !!!!

  2. Definitivamente hay una fuerte contradicción en lo que ocurre. Sacar a los bocineros y vendedores ambulantes fue el bastión de (como mencionas) un injusto incremento en la tarifa, sin embargo es evidente e innegable que la existencia de vendedores ambulantes y otros está organizada de algún modo por alguien. La raíz de este problema y de la mayoría de los que existen en el país y la capital, es la educación, pero tampoco se trata de decir que porque tengan 20 años deberían estar estudiando.

    Estoy en parte de acuerdo contigo, pero creo que es necesario un contraste entre tus aceptables observaciones y la carretera de realidades llena de baches que tiene que ver con trata de personas, y delincuencia organizada.

    Lamentablemente el resultado directo de esta negociación es esta inapropiada campaña que sí es discriminatoria.

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