La accesibilidad como eje de la movilidad en el transporte público

Por: Diana Vite

El derecho a la accesibilidad, es un derecho que respecta a todas las personas, su eje modular es el de diseño universal, el cual, como su nombre lo indica, parte de crear productos, infraestructura, tecnologías y materiales que estén al alcance de todas las personas, aunque tengan alguna discapacidad, por cuestión de edad, salud, cultura o cosmovisión, etc.

Específicamente para las personas con discapacidad, este derecho debe de ser garantizado y, en esta ocasión, lo aterrizaremos en el aspecto de la movilidad y el transporte.

En este sentido, la accesibilidad va dirigida a las personas que tienen cualquier discapacidad, desde la motriz, pasando por la auditiva, la visual, la intelectual y, finalmente la psicosocial. Es importante destacar, que el transporte debe de tomar en cuenta a este sector de la población. La obligación de los asientos o lugares de estacionamiento reservados para las personas con discapacidad, parlantes, lenguaje sencillo, audiovisuales, guías, cédulas braille, elevadores, escaleras eléctricas, rampas móviles, asistencia personal, deslizadores, entre otros, son parte de la accesibilidad que gozan las personas con discapacidad.

Sin embargo, este tipo de diseños deben ser los adecuados y realmente funcionales para que exista una verdadera accesibilidad y, sobre todo, difundir su uso y para quién son dirigidos, aunque pueden ser útiles a todas las personas, ¿de que sirve que haya asientos reservados si otras personas que no tienen discapacidad los ocupan?, ¿de que sirven los elevadores si tienen candados y no hay un servidor público que esté al pendiente de cuándo abrirlo?, ¿de qué sirven las rampas, guías o cédulas braille si no están en lugares adecuados o existen obstáculos para su uso?

Existen muchas deudas en torno a este tema, se trata no sólo de privilegiar a un sector de la población que está en desventaja. ¿Por qué ceder un asiento a alguna persona con discapacidad o por qué ella lo pide? No se trata de un asistencialismo,  se trata de seguridad para la persona con discapacidad y para las demás personas, pues ¿que tal si en un frenón, el bastón, la muleta o una silla de ruedas se desliza y lastima a otra persona? O ¿la columna de una persona es tan frágil que necesita descansarla?. Se trata pues de estar en las mismas condiciones que los demás, disfrutar del desplazamiento y transporte.

También es importante destacar las miradas estigmatizantes de la sociedad cuando van en el transporte y se encuentran con personas con algún síndrome como el de Down u otros. Sí, también son personas, y por el hecho de hacer ruidos, balbucear o ser físicamente diferentes; no son ajenos a la movilidad y otros servicios. Ojalá que dichas miradas, en lugar de señalar, sean incluyentes y empáticas.

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