Los Metaderechos

El derecho a defender Derechos Humanos es el que nos permite vigilar que el Estado cumpla con las obligaciones de promover, proteger, garantizar y respetar los Derechos Humanos

Por: Aarón Hernández

De entre todos los Derechos Humanos se dice existen algunos que se catalogan como metaderechos, es decir, que sólo se da cuenta de ellos a partir de la violación de algún otro, uno de ellos es el derecho a la no discriminación ya que únicamente se vive discriminación cuando se nos ha negado o violentado algún otro por razones como la edad, la apariencia, el estado de salud, las posturas políticas, origen étnico, entre otras razones. Por ejemplo, en el momento que se le niegue el derecho a la educación a un niño o niña por ser indígena implica que se está viviendo discriminación, así podríamos afirmar que se está sufriendo una doble violación a derechos humanos, a la educación y a la no discriminación.

Por otra parte, el derecho a defender Derechos Humanos también es un metaderecho, ya que éste se ejerce al momento de exigir el cumplimiento de algún otro derecho, cuando la violación se presenta de forma directa o indirecta, es decir, si la violación ocurre por acción de un funcionario, por omisión de obligaciones o bien, por un tercero implicado en complicidad con el Estado. Por ejemplo, si un grupo de personas exigen que se respeten los derechos laborales, este grupo ejerce su derecho a defender Derechos Humanos de este tipo, sin embargo, si llegan a ser agredidos por su actividad en defensa de los derechos laborales, también se configura una doble violación, al de defender derechos y a los laborales (que en ese sentido, continuarían sin ser atendidos).

Tomando en cuenta todo lo anterior, el derecho a la no discriminación es a su vez un criterio para el cumplimiento de todos los demás, ya que en ello radica la universalidad y la inherencia de los derechos humanos, es decir, son para todos y todas sin distinción alguna, deben de ser una realidad para todas las personas.

El derecho a defender Derechos Humanos es el que nos permite vigilar que el Estado cumpla con las obligaciones de promover, proteger, garantizar y respetar los Derechos Humanos, que las características de la indivisibilidad e interdependencia sean criterios importantes que el Estado debe de considerar al momento de cumplir con un derecho.

El derecho a la no discriminación se encuentra sustentado en una gran cantidad de tratados internacionales de Derechos Humanos, pero el derecho de defender Derechos Humanos se encuentra en La Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos, también conocida como La declaración de defensores (as), en la que se aclara que una persona defensora de derechos humanos es aquella que promueve y defiende los derechos humanos de manera individual o colectiva y de manera pacífica.

Entendiendo que la promoción es un concepto amplio que toca aspectos de la educación y la sensibilización en Derechos Humanos compartiendo el mismo sentido con la obligación de promover que tiene el Estado, y el defender tiene que ver con los procesos de exigibilidad política y jurídica del derecho; sin embargo la gran diferencia que existe entre las y los defensores de Derechos Humanos y los y las funcionarios públicos es que los primeros son la voz de la ciudadanía ante los abusos de autoridad de los segundos. Las y los defensores son un contrapeso a la fuerza del Estado, poniendo límites a su actuar, creando algo conocido como “coste político” de sus acciones.

Si bien la discriminación es una forma permanente de violaciones a los Derechos Humanos, las agresiones a las personas que defienden Derechos Humanos también lo son, ambas constituyen violaciones sistemáticas, desde la articulación de prejuicios, estereotipos y estigmas que se traducen en la criminalización de quienes a través de la protesta social exigen el cumplimiento de los Derechos Humanos. Esa criminalización promovida por el Estado y difundida por los medios de comunicación, entre otras cosas, dificultan el reconocimiento de la dignidad de las poblaciones en situación de discriminación por un lado y por el otro, que quienes defienden Derechos Humanos vean obstaculizada su labor.

Por último, valdría la pena mencionar que si es de interés del Estado “erradicar la discriminación” y “el ejercicio pleno de los Derechos Humanos”, es necesario que éste sea sensible a las exigencias de aquellas poblaciones y grupos que alzan la voz, que desean que el reconocimiento de la dignidad humana de todas las personas sea una realidad, en otras palabras, que el Estado sea capaz de escuchar la voz de las personas marginadas y excluidas, también de aquellas que se dedican a vigilar que el Estado actúe desde la perspectiva de los derechos humanos y ya no los viole.

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