Defensores y defensoras de Derechos Humanos

“Una forma en que surgen las y los defensores de Derechos Humanos es cuando las personas sufren algún tipo de violación a algún derecho y deciden comenzar procesos de exigibilidad”.

Por: Aarón Hernández

El defender Derechos Humanos es en sí un derecho humano y quienes lo ejercen se denominan personas defensoras de Derechos Humanos. En esta ocasión no hablaré los aspectos jurídicos relacionados con esta labor, si no que abordaré los aspectos personales que se encuentran alrededor de quienes defienden Derechos Humanos.

En muchas de las ocasiones las y los defensores de Derechos Humanos son personas que en un primer momento sólo se asumían como promotoras de Derechos Humanos o bien de alguna actividad relacionada con la dignidad humana, como si el asumirse como persona defensora tuviera un peso moral mucho mayor, pero hasta recientemente, entre las organizaciones de la sociedad civil que se dedican a la promoción de defensa de derechos, se comenzó a difundir la perspectiva de que la labor de promover derechos era también una labor de defensa de los mismos, así que el o la promotora de derechos era también defensora.

Esa idea se originó a partir de la firma y ratificación de la Declaración de Defensores (tratado internacional) en la que se explicaba que tanto la promoción como la defensa eran tareas inseparables y que tarde o temprano una conllevaba a la otra, por ello, a principios de ésta década, en México se lanza la campaña “Yo me declaro defensor de Derechos Humanos”, pues la idea es que la gente se sintiera capaz de defender  los Derechos Humanos, no importando su formación académica o bien si estaba adscrito a alguna organización civil.

La otra forma en que surgen las y los defensores de Derechos Humanos es cuando las personas sufren algún tipo de violación a algún derecho y deciden comenzar procesos de exigibilidad del derecho violado, denuncian la violación o incluso comienzan un litigio que busque la reparación de la violación. En otras palabras, una victima de violaciones a Derechos Humanos se puede transformar en defensora ya que al iniciar alguno de los procesos antes descritos, abandona la postura de victima a través de un proceso de empoderamiento (poder desde adentro) y asume que así como ella fue susceptible a vivir una violación, otras personas también. Entonces, desde el hecho de exigir la investigación de los hechos, sanción a las y los culpables, la garantía de no repetición, la prevención de casos similares y la reparación del daño (revisar el artículo 1 de la Constitución), está dejando un precedente para que hechos similares no le ocurran a alguien más.

Lo anterior no es un proceso muy sencillo que digamos, implica no sólo un proceso de apropiación de causas sociales si no la transformación de muchos aspectos de su vida, desde adquirir nuevas cosmovisiones hasta el cambio de hábitos y rutinas ya que al defender derechos, en algún momento trastocará los intereses de quienes violan los Derechos Humanos, por lo que el tema de la seguridad y el control de los riesgos se vuelven vitales en su actuar, en muchos casos esto puede que le cause cierta paranoia, por lo que el acompañamiento con otros defensores y defensoras es muy importante para también mantener estabilidad y salud en un sentido amplio.

En aspectos familiares puede suceder que la familia termina transformándose también en defensora, especialmente en el momento en que la persona defensora llega a ser objeto de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales, pues normalmente es la familia quien busca la liberación de la persona injustamente encarcelada o bien la aparición de la misma o el esclarecimiento de los hechos y castigo a las y los culpables.

No se necesita una formación especial para ser persona defensora de Derechos Humanos, incluso tampoco es necesario utilizar el discurso y en enfoque de los derechos, sólo basta con que nuestro actuar abone al reconocimiento o reparación de algún derecho, por ello las y los luchadores sociales también son defensoras de Derechos Humanos, siempre y cuando lo hagan de manera pacífica.*

Nota del editor(*) (Texto tomado de “Defender Los derechos humanos en México: el costo de la dignidad” p.109 ) :
Es muy importante entender que “de manera pacífica” no implica que no se moleste o agravie a terceros ni que no se cometan delitos. ¿Por qué? Bueno pues la misma ONU afirma que:
[…] el Estado debe abstenerse de interferir en el derecho de reunión, que es aplicable también a las manifestaciones que puedan
molestar u ofender a personas opuestas a las ideas o demandas que se pretenden promover en esas manifestaciones. Si toda
probabilidad de que se produjeran tensiones o intercambios acalorados entre grupos opositores se utilizara como justificación
para prohibir las manifestaciones, se estaría privando a la sociedad de la oportunidad de escuchar opiniones diferentes.
Comentario a La Declaración sobre el derecho y el deber de los
individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger
los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente
reconocidas, ONU: S/C, 2011, p. 104.

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