Pobreza y DESCA

“Se entiende a la pobreza como la máxima expresión de las violaciones de todos los derechos”.

Por: Aarón Hernández

Desde la perspectiva de los Derechos Humanos, se entiende a la pobreza como la máxima expresión de las violaciones de todos los derechos. No importa de qué tipo sean, por ejemplo: Civiles y Políticos (CyP) como la vida, la participación, libertad de tránsito, voto, identidad, no-discriminación, seguridad, entre otros; Derechos Económicos Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) como la educación, alimentación, salud, laborales, trabajo, medio ambiente sano, agua, tierra y territorio, disfrutar del arte, la ciencia y la tecnología, la protección del a familia, seguridad social, recreación y esparcimiento, entre otros; Sexuales y Reproductivos (SyR) como decidir sobre el propio cuerpo, salud sexual y salud reproductiva, ejercer la sexualidad libre de todo prejuicio, acceso a métodos anticonceptivos, etc.

De lo anterior llama la atención el caso de la afectación a los denominados DESCA, ya que estos derechos se ligan directamente con las condiciones de calidad de vida, es decir, con lo que los estudiosos de la población miden a través del “Índice de Desarrollo Humano” (IDS); partiendo de la característica de interdependencia e indivisibilidad de los derechos, a través de la pobreza se violan todos los derechos en “efecto dominó”.

El desempleo y el subempleo agravan la situación alimentaria, teniendo consecuencias en la salud al no contar la población con ingresos suficientes para satisfaces sus necesidades básicas de alimentación y salud. El Secretario del Trabajo Benito Mirón, afirma en entrevista que: “ha aumentado la población con menos de tres salarios mínimos y una reducción de quienes perciben más de cinco, así como una pérdida de 43% del poder adquisitivo del salario en el último sexenio lo cual habla de una precarización del trabajo”. Según el Programa General de Desarrollo Social del Distrito Federal, al menos uno de cada 10 habitantes de la ciudad se encuentra en situación de pobreza alimentaria y cerca del 15% padece de pérdida de capacidades, es decir, que no puede hacer frente a los gastos que son necesarios.

La pobreza alimentaria representa una múltiple violación a los Derechos Humanos, ya que se niega la alimentación sana, nutritiva, suficiente y permanente teniendo consecuencias en la salud de las personas; la pobreza de capacidades a su vez niega el derecho a la salud física, acceso económico a servicios de salud y a medicamentos;  sin perder de vista que este nivel de pobreza genera una especie de circulo vicioso, ya que tampoco se tienen recursos para educación que con el tiempo se refleja en pocas oportunidades de empleo bien remunerado.

Otro ejemplo de las formas en que son violados los derechos a la alimentación, a la salud y los laborales son las condiciones en que viven las personas de la Ciudad de México, ya que según datos actualmente presentados por la Secretaría de Salud del Distrito Federal se afirma que la población mayor de 20 años en el Distrito Federal sufre sobrepeso  y obesidad, ubicando que lo hacen 8 de cada 10 mujeres (75.4%) y para el caso de hombres lo hacen 7 de cada 10 (75.4%); en el caso niñas y niños en edad escolar se identifica este padecimiento en 4 de cada 10 (35%). También se estima que 25% de las incapacidades laborales son por padecimientos relacionados con la obesidad. Cabe señalar que según Datos del INEGI, entre 1998 y 2010, en el Distrito Federal, la mitad de las defunciones en la población entre los 30 y los 54 años fueron a causa de la enfermedad crónica degenerativa conocida como diabetes mellitus.

También podría prolongarse la cadena al analizar la pobreza de capacidades más detalladamente, ya que los derechos violados en este caso además de ser violados el derecho a la educación y a la salud, también lo son el disfrute de los beneficios de la ciencia y la tecnología, disfrutar del arte, del esparcimiento y la recreación, ya que no se cuentan con ingresos suficientes para asistir a la escuela, visitar museos, accesar a medicamentos de nueva generación, asistir a espacios de ocio y esparcimiento, no solo porque cobren, si no porque la pobreza también es motivo de discriminación en muchos de estos espacios.

Por último, es evidente que la pobreza patrimonial representa la violación al derecho humano a la vivienda, pero también representa la desprotección a la familia, ya que no se es capaz de garantizar un patrimonio para los hijos o bien, garantizar algún tipo de seguridad social como fideicomisos y prensiones al ya no estar la persona proveedora del hogar.

La pobreza en todas sus formas es una violación estructural a los derechos humanos, ya que el proceso de acumulación de la riqueza y el crecimiento de la brecha de la desigualdad (los pobres más pobres y los ricos más ricos), es el mecanismo en el cual se sustenta el capitalismo y el Estado no solo permanece omiso ante la pobreza si no que incluso se beneficia de ella, por lo que en este artículo me atrevo a calificarla como aquiescencia que significa que el Estado es cómplice y hasta actor intelectual de este tipo de violaciones a los derechos humanos.

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