La Ventana hacia la Discriminación (Primer parte)

beso

Jóvenes manifestandose contra la discriminación por orientación sexual.

Por : Diana Vite

En esta primera entrega y, dado que transversalizaremos   el tema de la no discriminación, es necesario desglosar el contenido de este concepto, así como lo que existe alrededor.

En primera instancia, es importante destacar que el entramado cultural es la base de toda práctica o acto discriminatorio, es decir, los prejuicios, los estereotipos y estigmas; desatan las opiniones negativas, el rechazo, la homogeneización (enmarcarse a estándares fijados socialmente) e incluso el odio, todas ellas dirigidas a  la diferencia o al otro. Considero pues, que una práctica discriminatoria es aquella que se produce en la cotidianidad de la sociedad: “¡No le saques! ¿o qué? ¿A poco eres puto?”, “¿Ya viste cómo viene vestida?, Esa minifalda la hace ver ¡super zorra!”, “La vecina está mal, en lugar de trabajar y salir con sus amigas, debería estar cocinándole a su marido”… Dichas burlas o críticas- que hay infinidad de ellas- son consecuencia de encajonar a las personas en modelos que, a lo largo del tiempo, ya no coinciden con la realidad actual y, la no aceptación de otras formas de ser, vivir y relacionarse se significan diluidas y excluídas del tejido social.

Sin embargo, la discriminación puede llegar a otros niveles. En este sentido, un acto discriminatorio también parte del menoscabo o restricción de nuestros derechos humanos, siempre y cuando, el Estado (quien es el único que tiene la obligación de garantizar derechos humanos) realice este acto de discriminación. Además para que podamos decir que, propiamente existió discriminación, se presumen las siguientes características:

-Se restrinja o se menoscabe el ejercicio de uno o varios derechos humanos

-La discriminación sea por pertenecer a un grupo, por ejemplo, mujeres, comunidad LGBTTI, personas indígenas, personas migrantes, población en situación de calle, niños, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad (…)

-No exista una explicación justificada de tal acto.

Ejemplificando la violación al derecho de la no discriminación:

“Una mujer indígena es acusada por el robo de un bolso, cuando llega al ministerio público, éste no realiza el procedimiento adecuado, pues la mujer no habla español y no hay un intérprete. Sin poder defenderse, la mujer es sentenciada por cometer el delito de robo.”

Este ejemplo se considera como discriminación porque:

  1. El servidor público del MP (instancia del Estado) viola el derecho al debido proceso, al acceso a la justicia y a la libertad personal (independientemente de que la mujer haya robado o no el bolso, estos derechos son menoscabados)
  2. Es una mujer indígena (grupo que ha sido invisibilizado y vulnerado por el Estado)
  3. No existe una razón justificada, tuvo que haber un intérprete que pudiera comunicarse con la mujer y poder tomarle su declaración y realizar todo el proceso con la participación activa de la mujer.

Como éste, hay muchos casos de discriminación y en diversas esferas de la sociedad. Es importante pues, distinguir que no todo es violación al derecho de la no discriminación. Los ejemplos mencionados en la primera parte de este artículo de opinión son pautas culturales que debemos de desechar para que posteriormente, en la esfera del Estado, no se viole el derecho a la no discriminación.

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